El bendito problema de llevar todo a lo penal…

No es precisamente bendita la forma, sin embargo, no seré antisonante y evitaré maldecir a algunos que apelan al miedo y a la ignorancia para extorsionar y conducir a otros hacia lo que quieren, en asuntos en que evidentemente, no existen rasgos de naturaleza penal…

Pero, existe gente y sobretodo algunos colegas que creen que se la están comiendo adoptando esta vil práctica, pragmática y efectiva, así como, la del delincuente que utiliza una pistola para ser eficaz en su fechoría.

He visto como clientes han sido víctimas de estas prácticas en asuntos netamente civiles que de penal, lo que tiene es una cláusula contractual (La de penalidad).

«Te voy a meter preso», «Tengo amigos en la fiscalía», «Mi papá es fulanito, te voy arruinar la vida», son las frase trending topic de esta maligna práctica.

Y es qué no se dan cuenta que esa práctica intoxica a esa sociedad donde crecerán sus hijos y que ellos mismos son embajadores del victimario que los hará víctimas con esas marramucias.

Por dios, prepárense, sean profesionales y no se comporten como mercenarios del Derecho para secuestrar la paz y estabilidad de una persona para obtener provecho o ventaja de manera indebida.

Imagino que no puedo pedir a quien lo que sabe es martillar, empiece a acariciar el elixir del conocimiento o las mieles de la probidad para ser un buen activo de la sociedad, pero al menos, pretendo alzar la voz para hacer un llamado de conciencia o al menos, distinguir mi pensar y actuar, de esta barbarie.

Creo fielmente en la ley del universo que lo que se hace se devuelve, así qué, a menos que quieras vivir bajo el infierno, deja de comportarte como demonio.

Elaborado por: Jaime Cedré Carrera. @

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