TSJ: Impugnación del poder en la primera oportunidad procesal

Mediante sentencia Nro.725 de fecha 21 de noviembre del 2025, la Sala de Casación Civil del TSJ, estableció la obligación de alegar la nulidad del instrumento poder en la primera oportunidad procesal que tuviera la parte, aduciendo lo siguiente:

» En este orden de ideas se evidencia la existencia de un poder insuficiente, a tal efecto, nos referiremos a los artículos 154, 159, 162 y 173 del Código de Procedimiento Civil, establecen lo siguiente:

“…Artículo 154° El poder faculta al apoderado para cumplir todos los actos del proceso que no estén reservados expresamente por la ley a la parte misma; pero para convenir en la demanda, desistir, transigir, comprometer en árbitros, solicitar la decisión según la equidad, hacer posturas en remates, recibir cantidades de dinero y disponer del derecho en litigio, se requiere facultad expresa…”.

“…Artículo 159° El apoderado que hubiere aceptado el mandato, podrá sustituirlo en la persona que el poderdante le hubiese designado o lo designare, y a falta de designación, en abogado capaz y solvente, si en el poder se le hubiere facultado para sustituir. Si en el poder nada se le hubiere dicho de sustitución, el apoderado podrá sustituirlo también en abogado de reconocida aptitud y solvencia, cuando por cualquier causa no quisiere o no pudiere seguir ejerciéndolo. Si en el poder se hubiere prohibido sustituir, no podrá hacerlo; pero en caso de enfermedad, alejamiento forzado, envío de la causa a Tribunal de otra localidad, o por cualquier otro motivo grave que le impidiere seguir ejerciéndolo, deberá avisarlo al poderdante inmediatamente, por el medio más rápido, para que provea lo conducente. Si la prohibición se hubiere hecho por instrucción o instrumento privado, el sustituyente será responsable del perjuicio que la sustitución causare a su representado…”

“…Artículo 162° Las sustituciones de poderes y las sustituciones de sustituciones, deben hacerse con las mismas formalidades que el otorgamiento de los poderes…”

“…Artículo 173° El apoderado o el sustituto estarán obligados a seguir el juicio en todas las instancias, siempre que los Tribunales que deban conocer del asunto existan en el mismo lugar; en caso contrario, deben hacer las sustituciones convenientes, con arreglo a lo dispuesto en este Código o avisar al poderdante por la vía más rápida…”.

De las normas que anteceden, podemos observar que el artículo 154 del Código de Procedimiento Civil, establece que el apoderado judicial puede realizar todas las actuaciones pertinentes para la gestión ordinaria y la tramitación del juicio.

En tal sentido, para garantizar el cabal cumplimiento de sus atribuciones y continuar con el curso del juicio, los artículos 159 y 173 de la Norma Adjetiva Civil, establecen que el apoderado judicial no solo puede sustituir el mandato que le fue otorgado, en abogado de reconocida aptitud y solvencia sino que es su obligación hacerlo cuando se vea impedido de continuar ejerciendo la representación personalmente.

Finalmente, para la validez de las sustituciones, el artículo 162 del Código de Procedimiento Civil, estas deben ser otorgadas con las mismas solemnidades exigidas para el otorgamiento de poderes

Así las cosas, sobre los poderes otorgados en juicio, el artículo 152 del Código de Procedimiento Civil, indica lo siguiente:

“…Artículo 152: El poder puede otorgarse también apud acta, para el juicio contenido en el expediente correspondiente ante el Secretario del Tribunal, quien firmará el acta junto con el otorgante y certificará su identidad…”.

Así pues, se puede inferir que para que la sustitución sea efectiva, es suficiente con que se haga ante el secretario del tribunal “…quien firmará el acta junto con el otorgante y certificará su identidad…”, ello en virtud de que el poder sustituido consta de autos, y los documentos de los cuales emana la representación deben ser exhibidos al funcionario ante el cual se otorgó poder. (Cfr. Sentencia de la Sala de Casación Civil, N° 117, de fecha 12 de abril de 2005, caso: Mi Casa Entidad de Ahorro y Préstamo, C.A., contra Inversora La Madricera, C.A.).

En esta fase se evidencia que el poder debe ser impugnado en la primera oportunidad, una vez presentada la demanda, es decir en la fase de contestación a la demanda en la que lo pertinente es presentar la cuestión previa prevista en el artículo 346 ordinal 3° del Código de Procedimiento Civil; en este orden, se considera si el poder es presentado y no es impugnado en la primera oportunidad se considera tácitamente se ha admitido como buena y legitima la representación que ha invocado la representación judicial. (Sentencia 23 de octubre de 1996, Sala Civil, decisión N°367, caso: Rafael Echeverría González c/ Fluidos de Perforación C.A.).

Ahora bien, en el caso en que el poder es presentado por la parte en una fase o estado procesal posterior a la contestación de la demanda, y la contraparte evidenciara que el apoderado carece de capacidad de postulación (ius postulandi), la parte contraria podrá igualmente impugnarlo pero siempre que sea en la primera oportunidad inmediatamente después de su consignación en el proceso, pues de lo contrario, ocurre el mismo efecto que es el de tenerlo tácitamente admitido como buena y legitima la representación que ha invocado la representación judicial.

En este orden de ideas ante el supuesto de que la contraparte impugnara el poder en la primera oportunidad, lo procedente es abrir la articulación de cinco (5) días siguientes a fin de que el mismo sea subsanado respectivamente.

 En este sentido se ha pronunciado la Sala Constitucional de nuestro máximo Tribunal, en sentencia N° 3460, de fecha 10 de diciembre de 2003 y ratificada en fecha 1° de marzo de 2007, según sentencia N° 365, hizo énfasis en lo siguiente:

“…En tal sentido, estima necesario esta Sala señalar que la impugnación de un instrumento poder conforme a lo previsto en el artículo 213 del Código de Procedimiento Civil, debe verificarse en la primera oportunidad procesal inmediata después de su consignación, en la que la parte interesada en su impugnación actúe en el procedimiento, debido a que este tipo de nulidades solo podrán declararse a instancia de parte, quedando en consecuencia subsanadas, si la parte contraria no solicitare su nulidad en la oportunidad debida. Debiendo aplicarse, en estos casos de impugnación analógicamente lo previsto en los artículos 350 y 354 del Código de Procedimiento Civil, cuyas reglas de procedimiento, prevén la subsanación de la parte a quien se le impugnó el poder consignado en el juicio.

Así, la parte podrá subsanar el defecto u omisión hecho valer por su contraparte, mediante su comparecencia en el juicio o con la presentación de un nuevo instrumento y posterior ratificación de los actos efectuados con el mandato judicial cuestionado, dentro de los cinco días siguientes a la impugnación.

(…Omissis…)

Con relación a los poderes judiciales, el Código de Procedimiento Civil, prevé expresamente el cuestionamiento del poder presentado por quien comparece al demandar, como mandatario de la parte actora (artículo 346, ordinal 3°), lo que da origen a la oposición de una cuestión previa, la cual como ya lo señaló este fallo- puede ser subsanada por el demandante en los supuestos que el poder no esté otorgado en forma legal o sea insuficiente.

Resultando, que con relación a los vicios que contenga el poder que produzca quien actúa como apoderado del demandado, nada dice el Código de Procedimiento Civil sobre la oportunidad y forma de impugnación, con el agravante para el demandado, que si el mandato fuese declarado nulo, se le tendría como que no ha dado contestación a la demanda.

A juicio de la Sala, por igualdad procesal y en beneficio del derecho de defensa del demandado, así como el actor puede convalidar el poder impugnado mediante la cuestión previa correspondiente, el demandado podría igualmente hacerlo ante el cuestionamiento del poder otorgado a su mandatario, y este es el caso de autos.

Ahora bien, debe señalar esta Sala, que estando claro que la impugnación al poder quedó subsanada, con las actuaciones señaladas que realizó la parte demandada, dicha actuación requiere de un pronunciamiento judicial por parte del juzgador, para que las partes involucradas puedan encontrar una respuesta como tutela al ejercicio de sus derechos, en el sentido de determinar si la subsanación del defecto u omisión denunciada en la impugnación, estuvo debidamente realizada…”.

En virtud de lo anterior, se puede observar del criterio jurisprudencial supra transcrito, que para impugnar un poder de representación, la parte interesada debe hacerlo en la primera oportunidad procesal inmediatamente después de que el poder sea consignado en el expediente, pues, de no hacerlo se entiende que la nulidad del poder queda subsanada tácitamente.

Del mismo modo, también se observa que la Sala Constitucional, en virtud del principio de igualdad procesal y en beneficio del derecho de defensa de las partes, estableció que, en los casos en los que se impugne un poder en otra oportunidad procesal, se debe aplicar por analogía el procedimiento establecido para subsanar la cuestión previa contenida en los artículos 350 y 354 del Código de Procedimiento Civil, con lo cual se observa que, la parte cuyo poder fue impugnado tiene un plazo de cinco (5) días siguientes a la impugnación para subsanar el poder».

La Audiencia Preliminar Laboral: Tu Oportunidad de «Oro» en el Proceso

Por Abg.Joe Flores Pinto

En el litigio venezolano, la Audiencia Preliminar no es un trámite burocrático más; es la columna vertebral del proceso laboral.

Muchas personas creen que ir a tribunales significa «pelear» inmediatamente frente a un Juez, pero la Ley Orgánica Procesal del Trabajo (LOPTRA) diseña esta primera fase con un objetivo diferente: lograr un acuerdo eficiente que evite años de juicio.

Si eres empleador o trabajador, entender qué sucede en esta etapa (Artículos 129 al 137 de la LOPTRA) es vital para proteger tu patrimonio y tus derechos. Aquí te explicamos, sin complicaciones, qué es y qué puede ocurrir realmente.

¿Qué es la Audiencia Preliminar?

Es la primera fase presencial del juicio una vez que la demanda ha sido admitida. Se celebra de forma oral y privada, dirigida por un Juez de Sustanciación, Mediación y Ejecución.

Es importante aclarar algo: en esta etapa el Juez NO decide quién tiene la razón. Su rol aquí no es sentenciar, sino actuar como un mediador activo para acercar a las partes y buscar una solución voluntaria. Es un espacio para negociar, no para interrogar testigos ni oponer cuestiones previas.

Los 4 Escenarios Reales: ¿Qué puede pasar ese día?

Aquí es donde la estrategia legal define el éxito. Según la LOPTRA y la jurisprudencia vigente, estos son los escenarios principales:

1. El Fin Ideal: La Conciliación (Acuerdo Total)

Este es el objetivo principal. Si las partes llegan a un acuerdo sobre los montos, el Juez lo homologa en un acta.

  • ¿La ventaja? Este acuerdo tiene efecto de Cosa Juzgada (Sentencia Ejecutoria). El proceso termina allí, garantizando el pago inmediato y eliminando el riesgo de un juicio largo.

2. El Camino al Juicio: No Hay Acuerdo

Si tras agotar el debate (que puede durar hasta 4 meses en varias sesiones) no es posible conciliar, el Juez cierra la mediación.

  • Consecuencia Legal: El demandado (patrono) queda obligado a presentar su escrito de Contestación de la Demanda dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes.
  • Ojo: Si el patrono olvida contestar en este lapso, se le considerará confeso y perderá el caso.

3. El Riesgo de Faltar: Incomparecencia

La ley es severa con la asistencia (Arts. 130 y 131 LOPTRA). No ir a la audiencia es el peor error procesal:

  • Si falta el Trabajador (Demandante): Se considera que desiste del procedimiento. El caso termina allí, y no podrá volver a demandar hasta que pasen 90 días.
  • Si falta el Patrono (Demandado): Se da la admisión de los hechos. La ley asume que todo lo que reclama el trabajador es cierto (salvo que sea ilegal) y el Juez sentenciará a favor del demandante sin necesidad de más pruebas.

4. La Depuración del Proceso (Despacho Saneador)

Si no hay acuerdo, antes de enviar el expediente a juicio, el Juez debe «limpiar» el camino. En esta fase (Art. 134) se corrigen defectos de forma o vicios en la demanda para asegurar que el Juicio se dé sin errores procesales que causen nulidades futuras.

Recomendaciones para una Audiencia Exitosa

En Cedré Soluciones Legales sugerimos llegar preparados con tres elementos clave:

  1. Poderes Claros: Asegúrate de que tu abogado tenga facultades expresas para transigir, convenir y desistir, según el Código de Procedimiento Civil.
  2. Cuentas Claras: Asiste con un cálculo preciso de las prestaciones, intereses y salarios caídos, ajustado a la doctrina actual de la Sala de Casación Social. Improvisar montos es fatal en una negociación.
  3. Mentalidad de Diálogo: Evalúa objetivamente el costo-beneficio. A veces, un «mal arreglo» inmediato es financieramente más inteligente que un «buen pleito» de tres años.

Conclusión

Un manejo jurídico preciso en la Audiencia Preliminar define el éxito o fracaso de tu pretensión. Es una etapa para ahorrar tiempo, recursos y garantizar una justicia directa.

¿Necesitas asistencia especializada? No dejes tu patrimonio al azar. En Cedré Soluciones Legales contamos con el equipo de expertos procesalistas para representarte con el rigor técnico que tu caso merece.

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TSJ: Un socio puede tambien ser trabajador de la empresa

Mediante sentencia Nro.397 de fecha 11 de agosto del 2023, la Sala de Casación Social del TSJ, ratificó el criterio mantenido por la Sala, referente a que es posible que coexista una relación de trabajo y otra de caracter societario de forma simultánea , aduciendo lo siguiente:


«Vistos los términos en que fue contestada la demanda, esta Sala constata que quedó admitido por la sociedad mercantil Pandock C.A., la prestación de servicio de la parte actora en la empresa demandada desde el 23 de marzo de 1993, en los cargos de supervisor y gerente de sucursales Acarigua estado Portuguesa y Barquisimeto estado Lara, el tiempo de servicio, así como la relación laboral y societaria del ciudadano Magdio Rafael Gutiérrez Barbera con la parte accionada, conforme lo establece la sentencia de la Sala de Casación Social Nro. 28 de fecha 23 de enero de 2014, el pago realizado por su representada a beneficio de la parte actora por la suma  de veintiséis mil ochocientos veintisiete dólares con setenta y cuatro centavos de dólar de los Estados Unidos de Norteamérica  (26.827,74 $USD) y la forma de terminación de la relación de trabajo, la cual fue por renuncia voluntaria.

De la falta de cualidad.

La parte demandada en su escrito de contestación opuso la excepción de la falta de cualidad de la parte actora para intentar y sostener el juicio, al haber acudido al tribunal del trabajo a demandar una supuesta de diferencia de prestaciones sociales y demás concepto laborales, sin hacer mención que era propietario, accionista, director y miembro de la junta directiva de la empresa demandada.

De igual manera, opuso la defensa perentoria de falta de cualidad de la parte demandada con ocasión al carácter mercantil que vinculó a la parte accionante, derivado de su participación como accionista y propietario de la sociedad mercantil contra la cual intentó la demanda.

Establecido lo anterior, resulta pertinente traer a colación la sentencia de la Sala de Casación Social Nro. 1225, de fecha 14 de diciembre de 2015, (caso Fabio Ernesto Bramanti Ostilla, Nicolás Valera Stachowsky y Carl Henrik Gustaf Edlund Brewer vs Stanford Group Venezuela Asesores de Inversión, C.A., Banco Nacional de Crédito C.A. Banco Universal y Bicentenario Banco Universal, C.A.) que señaló lo siguiente con relación a la falta de cualidad:

Ahora bien, la falta de cualidad también denominada legitimatio ad causam, puede ser ostentada por el demandante, el demandando y los terceros que intervengan en el proceso.

La doctrina patria refiriéndose a la noción de legitimidad, ha señalado lo siguiente:

 (…) relación de identidad lógica entre la persona del actor, concretamente considerada, y la persona abstracta a quien la ley concede la acción o la persona contra quien se concede y contra quien se ejercita en tal manera (…)

(…) En materia de cualidad, el criterio general se puede formular en los siguientes términos: Toda persona que se afirme titular de un interés jurídico propio, tiene cualidad para hacerlo en juicio (cualidad activa), y toda persona contra quien se afirme la existencia de este interés, en nombre propio, tiene cualidad a su vez para sostener el juicio (cualidad pasiva).” (Ensayos Jurídicos, “Contribución al Estudio de la Excepción de Inadmisibilidad por falta de cualidad”, Fundación Roberto Goldschmidt, Editorial Jurídica Venezolana, Caracas, 1987, págs. 183 y 188). 

Por tanto, la cualidad debe concebirse como la aptitud activa o pasiva de la persona natural o jurídica para actuar en el proceso.

            Con base a lo expuesto, se desprende que la cualidad es la relación de identidad lógica entre la persona del actor y aquella a quien la ley le concede la acción (cualidad activa) y entre la persona o entidad jurídica demandada, contra quien la acción es concedida (cualidad pasiva). 

Al respecto, en el presente caso se observa que la parte actora adujó en su escrito libelar que prestó servicio para la empresa Pandock C.A., desde el 23 de marzo de 1993, desempeñando diversos cargos desde vendedor hasta gerente de sucursal Pandock Barquisimeto, caso contrario, la representación judicial de la parte demandada, señaló en su escrito de contestación, que coexistían en el ciudadano Magdio Rafael Gutiérrez Barbera la condición de trabajador y accionista, basando su argumento en la sentencia de esta Sala de Casación Social Nro. 28 de fecha 23 de enero de 2014, que plantea la posibilidad que exista en una misma persona una relación laboral y paralelamente un vínculo de naturaleza mercantil.

En este sentido es pertinente, traer a colación la sentencia de la Sala de Casación Social Nro. 0414, de fecha 18 de junio de 2015 (caso Concettina Lore De Trotta vs Distribuidora de Quesos La Victoria, C.A., Productos Lácteos de Yaracal, C.A. e Industrias de Queso la Victoria, S.A.) que destaca lo siguiente:

 (…)

En relación con la naturaleza de la prestación del servicio de la actora, esta Sala de Casación Social, en sentencia N° 88 de fecha 10 de marzo de 2015, estableció lo siguiente

De la revisión exhaustiva de las actas que conforman el expediente así como de lo alegado y probado en autos, se observa que el punto controvertido consiste en determinar el carácter laboral del vínculo que existió entre el ciudadano Giuseppe Rosciano Polito,y lasociedad mercantil Davines de Venezuela, C.A., la cual fue calificada como mercantil o comercial por la demandada, en virtud de la condición del actor de accionista mayoritario e integrante de la junta directiva de la sociedad mercantil demandada.

Respecto al régimen jurídico de los miembros de las juntas directivas, administradores y accionistas de las sociedades mercantiles en el Derecho laboral, esta Sala ha expresado en sentencia Nº 1985 del 9 de octubre de 2007 (caso: José León Beracasa Rodríguez contra C.A., Tenería Primero de Octubre), que desde el punto de vista jurídico es posible la coexistencia de la relación laboral y el carácter de accionista del trabajador, en los siguientes términos:

(…) a pesar de que el actor fue socio –minoritario- de la empresa (…), accionista principal de la empresa demandada, ello, en modo alguno, resulta un elemento suficiente para desvirtuar la presunción de laboralidad, ya que es factible que un trabajador se vincule con la empresa para la cual labora, a través de la obtención de acciones que conforman su capital,  pues  lo  importante,  es  determinar,  en  cada  caso,  la

subordinación o dependencia del trabajador con respecto a su patrono y la determinación del interés propio o por cuenta ajena en la prestación del servicio. (Resaltado añadido).

De manera que, al no excluir expresamente la legislación laboral venezolana de su ámbito de aplicación a los socios y directivos de las sociedades mercantiles, el contrato de trabajo no se desnaturaliza por la diferente condición personal “socio” y “accionista” en orden “mayoritario” o “minoritario” de quien realice la prestación del servicio correspondiente, pudiendo coexistir perfectamente entre las personas una relación societaria y una laboral, ya que ambas pueden originarse como consecuencia de la organización de los factores de producción que se entremezclan generando eventualmente consecuencias en ambos supuestos, sin que la existencia de la una sea consecuencia de extinción de la otra.

Ahora bien, el artículo 89, ordinal 2º, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en concordancia con el artículo 10 de la Ley Orgánica del Trabajo, consagra la irrenunciabilidad de los derechos del trabajador de manera explícita, por lo que relaciones laborales y societarias no son excluyentes, ya que al trabajador debe garantizársele su derecho al trabajo, aun cuando el mismo desarrolle la prestación de servicio en su condición de accionista y miembro de la junta directiva.

En tal sentido, vale hacer referencia al principio rector del Derecho del Trabajo de primacía de la realidad sobre las formas que, en criterio de la Sala Constitucional, expresado en sentencia Nº 430 del 14 de marzo de 2008 (caso: Rafael Valentino Maestri y María Peirano), “es inaceptable que se pervierta este principio claramente protector de los trabajadores para, en aras de una pretendida objetividad técnica o axiológica, favorecer al patrono”.

Ahora bien, la acepción clásica de la subordinación o dependencia se relaciona, con el sometimiento del trabajador a la potestad jurídica del patrono, y que comprende para éste, el poder de dirección, vigilancia y disciplina, en tanto que para el primero, es la obligación de obedecer. Anteriormente quedó establecido que la actora aparte de ser accionista también recibía un salario, vacaciones y utilidades, así como sus respectivos descuentos, lo cual son conceptos de naturaleza netamente laboral; y, no siendo la condición de accionista excluyente de la relación laboral, concluye esta Sala de Casación Social, que la prestación del servicio por parte de la actora es de naturaleza laboral. Así se decide.

En este orden de ideas, se advierte que la Sala Constitucional, con ponencia de la Magistrada Luisa Estella Morales Lamuño, en sentencia N° 896 del 12 de julio de 2013, estableció que en las causas donde un alto directivo de la sociedad mercantil demandada, demande lo que a su entender le corresponde en su condición de trabajador (como es el caso de autos), los estándares de valoración deben ser más acuciosos y estrictos que en el resto de las relaciones laborales, “(…) ya que es éstos puede verificarse una doble condición que es la del Directivo-Accionista o el Directivo-Empleado” indicándose al respecto las siguientes consideraciones:

En el primero de ellos, la situación acarrea un análisis mayor en atención a la vinculación del directivo con la empresa y al grado de subordinación o independencia en el ejercicio de la misma, lo cual implica un examen de los elementos de la relación de trabajo, como es el horario, la exclusividad, la ajenidad, la rendición de cuentas, la autonomía y finalmente, el salario o retribución, este último elemento resulta de capital transcendencia y análisis por cuento los accionistas perciben igualmente una retribución derivada de las utilidades de la empresa las cuales deben ser claramente delimitadas de la remuneración mensual.

En razón de ello, se aprecia que la motivación judicial de dicho fallo acarrea un mayor grado de precisión en estos supuestos, por cuanto la desestimación pura y simple de los medios probatorios dirigidos a demostrar los respectivos hechos pueden generar una indefensión en los diferentes actores procesales, así como una desigualdad procesal en virtud de la complejidad de la demostración de los referidos hechos cuando se presenta la dualidad previamente mencionada, por cuanto existe una identidad absoluta entre el director de la empresa y su presunto empleador; lo cual genera una similitud en determinados casos de la identidad de diversos medios probatorios (vgr. constancia de trabajo) sin corresponder necesariamente a la identidad en la representación de la sociedad (vgr. Disimilitud entre los integrantes de la junta de Administración), como ciertamente ocurrió en el presente caso, donde el ciudadano demandante en el proceso laboral ante la venta de acciones de una referida Junta Directiva de la empresa de la cual era Presidente, demanda a la nueva Junta Directiva; lo cual genera y requiere del juzgador, se insiste un análisis mayor y más exhaustivo en cuanto al examen probatorio del caso de autos. (Negritas y destacado de la Sala).

            Tomando en cuenta la transcripción parcial de la sentencia supra descrita, se desprende que es posible que coexistan en forma simultánea en un mismo individuo, la  condición de trabajador y accionista de la empresa.

            Ahora, de la revisión minuciosa del escrito de contestación observa esta Sala que la representación judicial de la parte demandada, se contradice al explanar sus alegatos y defensas, invocando en primer término la falta de cualidad de ambas partes (actora y demandada) y luego sostener en el mismo texto argumentativo que “MAGDIO RAFAEL GUTIERREZ BARBERA recibió en fecha 16 de Marzo de 2022, todo aquello que pudiera corresponderle conforme a derecho por concepto de prestaciones sociales y ahora reclama (…) falsa diferencia pretendiendo darle carácter salarial a sumas de dinero a sumas de dinero que no tienen ni las puede tener debido a que fueron entregadas al propietario, al accionista, director y miembro de la junta directiva de la empresa (…). Además de señalar afirmaciones como: “(…) confluyen en el actor las condiciones de trabajador y accionista, porque la empresa ya honró suficientemente y conforme a derecho la prestación de antigüedad, que pudiera corresponderle conforme al salario integral efectivamente devengado en el mes correspondiente a  la terminación

de la relación de trabajo (…) argumentos éstos, que permiten determinar a esta Sala en forma fehaciente, la admisión por parte de la demandada, de su doble condición, como trabajador de la empresa Pandock Barquisimeto C.A, y su carácter de accionista y propietario de la misma, en consecuencia, la parte actora tiene la cualidad para intentar el presente juicio y la sociedad mercantil antes descrita, tiene la legitimidad para sostenerlo, al haber existido entre ambas una prestación de servicio y, por consiguiente, un vínculo de naturaleza laboral, resultando improcedentes las defensas opuestas por la parte accionada en su escrito de contestación. Así se decide».

Herencias y Sucesiones: ¿Qué pasa con los bienes si no hay testamento?

Por: Jaime Cedré – Cedré Soluciones Legales e Inmobiliarias

Una de las preocupaciones más frecuentes que recibimos en nuestra oficina en Valencia ocurre tras el fallecimiento de un ser querido: «Abogado, mi padre murió y no dejó nada escrito. ¿El gobierno se queda con la casa? ¿Mis hermanos tienen más derecho que yo?».

En Venezuela, la cultura del testamento es poco común. La gran mayoría de las sucesiones son «Ab Intestato» (sin testamento). Cuando esto ocurre, no es el caos lo que reina, sino la Ley. El Código Civil Venezolano establece un orden estricto sobre quién hereda y en qué proporción.

A continuación, te explico de forma clara qué sucede con el patrimonio familiar y los pasos legales que debes dar de inmediato.

1. El Mito de los «Gananciales» vs. La Herencia

Antes de repartir nada, hay que aclarar algo fundamental: No todo lo que tenía el fallecido es herencia.

Si la persona estaba casada (o en unión estable de hecho legalmente reconocida), el 50% de los bienes adquiridos durante la unión pertenecen al cónyuge sobreviviente por derecho propio. Esto se llama Gananciales.

  • El 50% de la viuda(o): No entra en la herencia, ya es suyo.
  • El otro 50% (La Herencia): Es lo que se va a repartir entre los herederos, donde también entra el cónyuge.

2. El Orden de Suceder: ¿A quién le toca qué?

Si no hay un papel firmado, la ley presume el afecto del fallecido hacia sus familiares más cercanos en este orden excluyente:

A. Primer Grupo: Hijos y Cónyuge

Este es el escenario más común. Si el fallecido tenía hijos (dentro o fuera del matrimonio, todos tienen los mismos derechos), la herencia se reparte entre ellos y el cónyuge sobreviviente.

  • Regla de oro: Al cónyuge le toca una parte igual a la de un hijo. (Si hay 3 hijos y una viuda, la herencia se divide entre 4).

B. Segundo Grupo: Padres y Cónyuge

Si NO hay hijos, pero el fallecido tiene padres vivos, la herencia se reparte entre los padres y el cónyuge (si lo hay).

C. Tercer Grupo: Hermanos y Sobrinos

Solo si no hay ni hijos, ni padres, entonces heredan los hermanos del fallecido (y los sobrinos por representación).

3. El Reloj del SENIAT: La Declaración Sucesoral

El dolor de la pérdida no detiene los plazos fiscales. Tienes 180 días hábiles (aproximadamente 6 meses) a partir de la fecha de defunción para presentar la Declaración Sucesoral ante el SENIAT.

  • ¿Qué pasa si no lo hago a tiempo? Se generan multas en Unidades Tributarias que recaen sobre los herederos.
  • ¿Para qué sirve? Sin el certificado de solvencia sucesoral, no podrás vender el carro, ni la casa, ni movilizar las cuentas bancarias del fallecido. Los bienes quedan «congelados» legalmente.

4. La Declaración de Únicos y Universales Herederos

A menudo, los bancos o instituciones requieren una prueba de que tú eres quien dices ser. Cuando no hay testamento, debemos acudir a los Tribunales para solicitar un justificativo de Únicos y Universales Herederos.

Este es un trámite judicial donde, con testigos y actas de nacimiento/matrimonio, un juez certifica quiénes son las personas con derecho a heredar.

Asesoría sensible y eficiente en momentos difíciles

Los trámites sucesorales pueden romper la armonía familiar si no se manejan con transparencia y legalidad. En Cedré Soluciones Legales e Inmobiliarias, nos encargamos de toda la burocracia (SENIAT, Tribunales, Registros) para que tú puedas enfocarte en tu familia.

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El contrato de arrendamiento en Venezuela: Cláusulas indispensables para proteger tu inmueble en 2026

Por: Abg.Jaime Antonio Cedré Carrera – Cedré Soluciones Legales e Inmobiliarias

Alquilar un inmueble en Venezuela en 2026 sigue siendo un negocio rentable, pero solo si se blinda jurídicamente desde el día uno. Uno de los errores más comunes que vemos en nuestro escritorio jurídico es utilizar «modelos genéricos» de internet que mezclan normativas incompatibles.

Para proteger tu patrimonio, lo primero que debes saber es que en Venezuela no existe una sola ley de alquileres, sino tres regímenes distintos que dependen exclusivamente del uso que se le dará al inmueble. Aplicar la ley equivocada puede hacer que tu contrato sea nulo o, peor aún, que pierdas el control de tu propiedad.

A continuación, depuramos los mitos y te explicamos las cláusulas indispensables para este año, basadas en la normativa vigente y la jurisprudencia más reciente del TSJ.

1. El Primer Paso: Identifica tu Marco Legal (Las 3 Leyes)

Antes de redactar la primera cláusula, debes saber bajo qué paraguas legal estás:

  1. Uso Comercial (Locales, Tiendas, Galpones Comerciales): Se rige por la Ley de Regulación del Arrendamiento Inmobiliario para el Uso Comercial (2014). Permite mayor libertad en la fijación del canon (Fijo -CAF-, Variable o Mixto -CAM-) y establece reglas claras para el desalojo.
  2. Uso de Vivienda: Se rige por la Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda (2011). Es la normativa más proteccionista del inquilino y requiere la intervención de la SUNAVI.
  3. Uso Profesional y «Residual» (Oficinas, Consultorios, Colegios, Industrias no comerciales): Aquí aplica la Ley de Arrendamientos Inmobiliarios de 1999. Ojo con esto: Muchos creen que esta ley está derogada, pero como hemos explicado en artículos anteriores, sigue vigente para todo lo que no sea vivienda ni comercio. Es el régimen que otorga mayor libertad contractual a las partes.

2. Cláusulas Indispensables para tu Contrato en 2026

Una vez definida la ley, estas son las cláusulas que no pueden faltar para blindarte contra la inflación y los impagos:

A. El Canon en Moneda Extranjera (Blindaje Anti-Inflación)

Ya no es un tabú ni un riesgo. La Sala de Casación Civil del TSJ, en su Sentencia N° 335 del 06 de junio de 2024, ratificó la validez de pactar cánones en moneda extranjera.

  • La Cláusula: Debes establecer el canon en Dólares de los Estados Unidos de América (USD) como moneda de cuenta y de pago exclusivo, amparándote en el Convenio Cambiario N° 1 y el artículo 128 de la Ley del Banco Central de Venezuela.
  • El Error a evitar: No uses «referenciales» en Bolívares si tu intención es cobrar en divisas. La jurisprudencia actual permite exigir el pago en la moneda pactada.

B. La «Tácita Reconducción» (El Enemigo Silencioso)

Como explicamos en nuestro post sobre la Tácita Reconducción, si el contrato vence y el inquilino sigue pagando sin que tú digas nada, el contrato se renueva automáticamente por tiempo indeterminado.

  • La Cláusula: Debes incluir una cláusula que obligue a notificar la voluntad de no renovar con antelación (mínimo 30 días) y establecer que la recepción de pagos posteriores al vencimiento no implica una renovación del contrato, sino una indemnización por uso.

C. La Prórroga Legal (No es igual para todos)

No inventes lapsos de prórroga; la ley es de orden público.

  • En Comercial: Según el Art. 26 de la Ley de Uso Comercial, la prórroga es obligatoria para el arrendador y optativa para el inquilino. Va desde 6 meses (para contratos de 1 año) hasta 3 años.
  • En Vivienda: Los lapsos son distintos y también obligatorios.
  • El Error a evitar: Intentar que el inquilino renuncie a la prórroga legal en el contrato. Esa cláusula es nula. Lo correcto es calcularla bien y preverla en la duración del negocio.

D. Garantías Reales: ¿Depósito o Fianza?

La ley prohíbe el «doble blindaje» (pedir depósito Y fianza a la vez) en materia comercial y de vivienda.

  • Recomendación: Para locales comerciales y oficinas, el Depósito en Garantía (máximo 3 meses según la Ley Comercial) suele ser más práctico para cubrir daños menores y servicios. Sin embargo, para contratos de alto valor, una Fianza de Fiel Cumplimiento notariada puede ofrecer una cobertura más robusta ante incumplimientos graves.

E. Arbitraje y Resolución de Conflictos

Los tribunales pueden ser lentos. Para contratos de oficinas (Ley del 99) o comerciales de gran envergadura, sugerimos una cláusula de arbitraje.

  • Tip de Cedré Soluciones Legales e Inmobiliarias: No te ates a cámaras arbitrales costosas si el canon es bajo. Establece un arbitraje independiente o asegúrate de que los costos del centro de arbitraje sean proporcionales a la cuantía del contrato.

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TSJ: Exclusión de tiempo del concubinato por matrimonio preextistente

Mediante sentencia Nro.650 de fecha 12 de diciembre del 2025, la Sala de Casación Social, decidió en un juicio mero declarativo concubinario, excluir del tiempo de concubinato el período donde la accionante estuvo casada, aduciendo lo siguiente:

«CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

Siendo la oportunidad para pronunciarse en la presente causa, se observa que toda solicitud de exequátur debe fundamentarse para su decisión, en la jerarquía de las fuentes en materia de Derecho Internacional Privado.

Dicho orden de prelación aparece expuesto en el artículo 1° de la Ley de Derecho Internacional Privado, en los términos siguientes:

Artículo 1º. Los supuestos de hecho relacionados con los ordenamientos jurídicos extranjeros se regularán, por las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular, las establecidas en los tratados internacionales vigentes en Venezuela; en su defecto, se aplicarán las normas de Derecho Internacional Privado venezolano; a falta de ellas, se utilizará la analogía y, finalmente, se regirán por los principios de Derecho Internacional Privado generalmente aceptados.

La disposición transcrita ordena, en primer lugar, la aplicación de las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular las establecidas en los Tratados Internacionales vigentes en la República Bolivariana de Venezuela.

En el caso de autos, se solicita que por el procedimiento de exequátur se declare fuerza ejecutoria en la República Bolivariana de Venezuela, de una sentencia dictada por el Juzgado de Violencia Contra la Mujer N° 01 de Alarcón, Madrid, Reino de España, país con el que la República Bolivariana de Venezuela, no ha suscrito tratados internacionales en materia de reconocimiento y ejecución de sentencias; por tal razón y siguiendo el orden de prelación de las fuentes en la materia, se impone la aplicación de las normas de Derecho Internacional Privado venezolano.

En este orden, la Ley de Derecho Internacional Privado, consagra en su Capítulo X las disposiciones concernientes a la eficacia de las sentencias extranjeras, estableciendo en el artículo 53, derogatorio parcialmente de los artículos 850 y 851 del Código de Procedimiento Civil, los requisitos que deben concurrir para que las sentencias extranjeras tengan efecto en la República Bolivariana de Venezuela, los cuales son:

Artículo 53:

1. Que hayan sido dictadas en materia civil o mercantil o, en general, en materia de relaciones privadas;

2. Que tengan fuerza de cosa juzgada de acuerdo con la Ley del Estado en el cual han sido pronunciadas;

3. Que no versen sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República o que no se haya arrebatado a Venezuela la Jurisdicción para conocer del negocio;

4. Que los tribunales del Estado sentenciador tengan jurisdicción para conocer la causa de acuerdo con los principios generales de jurisdicción consagrados en el Capítulo IX de esta Ley;

5. Que el demandado haya sido debidamente citado, con tiempo suficiente para comparecer, y que se le hayan otorgado en general, las garantías procesales que aseguren una razonable posibilidad de defensa;

6. Que no sean incompatibles con sentencia anterior que tenga autoridad de cosa juzgada; y que no se encuentre pendiente, ante los tribunales venezolanos, un juicio sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes que se hubiere dictado la sentencia extranjera.

Visto el contenido de la norma anterior y examinadas como han sido las actas procesales que componen el presente expediente, en especial la sentencia objeto de la solicitud de exequátur, esta Sala pasa a evaluar si en la presente solicitud están cumplidos plenamente los extremos previstos en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado, así como, si la sentencia analizada no contraría preceptos del orden público venezolano, y al efecto observa que entre los requisitos se encuentran:

1. Que hayan sido dictadas en materia civil o mercantil o, en general, en materia de relaciones privadas.

Esta Sala de Casación Social evidencia que, la sentencia extranjera de disolución del vinculo conyugal entre los mencionados ciudadanos, fue dictada en materia penal sobre la base de “violencia contra la mujer” y a su vez, se constata al folio N° 13 del expediente que la misma instituye “(…) se adoptó orden de protección, estableciéndose medidas penales y civiles”, por lo que se infiere que en cuanto a violencia de género se refiere, queda comprendida la materia penal y civil.

En tal sentido, por los argumentos antes expuestos la Sala considera que la sentencia extranjera no es contraria a derecho, siendo considerado cumplido este primer requisito establecido en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado, antes mencionado.

2. Que tengan fuerza de cosa juzgada de acuerdo con la Ley del Estado en el cual han sido pronunciadas.

De la referida sentencia esta Sala de Casación Social verifica que del contenido de la misma se indica: “(…) haciendo constar que dicha resolución es FIRME (…)”, (Sic), evidenciándose que sobre ello no hubo recurso intentado sobre el fallo en cuestión adquiriendo fuerza de cosa juzgada, cumpliéndose el segundo requisito.

3. Que no versen sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República o que no se haya arrebatado a Venezuela la Jurisdicción para conocer del negocio.

La sentencia extranjera no versa sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República Bolivariana de Venezuela, de manera que al no haberse establecido nada acerca de la partición o adjudicación de algún bien inmueble ubicado en el país, no se ha arrebatado a Venezuela la jurisdicción exclusiva sobre esa materia, cumpliéndose de tal modo el tercer requisito de la comentada norma que regula los requisitos para obtener el exequáturde una sentencia extranjera en el país.

4. Que los tribunales del Estado sentenciador tengan jurisdicción para conocer la causa de acuerdo con los principios generales de jurisdicción consagrados en el Capítulo IX de esta Ley.

El artículo 42 de la Ley de Derecho Internacional Privado, establece los criterios atributivos de jurisdicción en materia de relaciones familiares y el estado civil, al expresar:

Los tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones sobre estado de las personas o las relaciones familiares:

1. Cuando el derecho venezolano sea competente, de acuerdo con las disposiciones de esta Ley, para regir el fondo del litigio;

2. Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción, siempre que la causa tenga una vinculación efectiva con el territorio de la República.

La norma transcrita establece que el primer criterio atributivo de jurisdicción, es el paralelismo, es decir, tiene jurisdicción para conocer del asunto el tribunal del Estado cuyo derecho resulte aplicable al fondo de la controversia, lo cual en materia de divorcio se determina mediante el domicilio del demandante, de conformidad con lo establecido en el artículo 23 ejusdem.

La Ley de Derecho Internacional Privado determina el domicilio de la persona natural o física en materia de divorcio, en los artículos 11, 15 y 23, que establecen:

Artículo 11: El domicilio de una persona física se encuentra en el territorio del Estado donde tiene su residencia habitual.

Artículo 15: Las disposiciones de este capítulo se aplican siempre que esta Ley se refiera al domicilio de una persona física y, en general, cuando el domicilio constituye un medio de determinar el Derecho aplicable o la jurisdicción de los tribunales.

Artículo 23: El divorcio y la separación de cuerpos se rigen por el derecho del domicilio del cónyuge que intenta la demanda. 

De acuerdo con las normas anteriores, al tema de la jurisdicción también puede ser aplicado el domicilio del cónyuge accionante, es decir, de aquel que intenta la demanda.

En el caso concreto, de las actas que conforman el expediente no se evidencia expresamente el domicilio de la actora, no obstante, del escrito de solicitud de exequátur se aprecia que la representación judicial de ambas partes señaló en el escrito de solicitud como domicilio de los ex cónyuges, la ciudad de Madrid, Reino de España, por lo que se infiere que el tribunal tenía jurisdicción para conocer y decidir la demanda.

De lo anterior se verifica que quedó satisfecho el cuarto requisito de Ley para la procedencia del exequátur.

5. Que el demandado haya sido debidamente citado, con tiempo suficiente para comparecer, y que se le hayan otorgado en general, las garantías procesales que aseguren una razonable posibilidad de defensa.

Acerca del requisito de la citación, no consta en el fallo extranjero la manera cómo se realizó la citación del demandado, sin embargo del mismo se desprende que “(…) mediante Decreto del Sr. Secretario Judicial, de fecha 23/10/18, se dio traslado al demandado y al Ministerio Fiscal para que en plazo de veinte días comparecieran en autos y contestaran a la misma”,se colige que fue debidamente notificada la parte demandada.

Por los razonamientos anteriores, la Sala tiene por cumplido este quinto requisito exigido por el legislador.

6. Que no sean incompatibles con sentencia anterior que tenga autoridad de cosa juzgada; y que no se encuentre pendiente, ante los tribunales venezolanos, un juicio sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes que se hubiere dictado la sentencia extranjera.

No consta que el fallo extranjero cuyo exequátur se solicita, sea incompatible con sentencia anterior que tenga autoridad de cosa juzgada, ni que se encuentre pendiente ante los tribunales venezolanos, un juicio sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes de que se hubiere dictado la sentencia extranjera, razón por la cual se evidencia que fue cumplido el último requisito exigido en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado.

Asimismo, la Sala observa que la sentencia extranjera sometida a exequátur no afecta ni contraría los principios esenciales del orden público venezolano, toda vez que de la misma se desprende el establecimiento de las instituciones familiares de la hija en común establecidas en el artículo 351 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes atribuyendo el ejercicio conjunto sobre la Paria Potestad, la guarda y custodia se le otorgó a la madre, se fijó el régimen de visitas y comunicación con el padre, así como la obligación de manutencion a favor de la adolescente de autos por parte del progenitor por una cantidad de 160 euros (€) mensuales.

De este modo siendo que la sentencia extranjera no es contraria a la jurisprudencia emanada de este Alto Tribunal en Sala Constitucional, mediante sentencia n° 693, dictada el 2 de junio de 2015, en la cual la prenombrada Sala realizó una interpretación del artículo 185 del Código Civil y fija con carácter vinculante el criterio interpretativo, en el cual se establece que las causales de divorcio contenidas en el artículo 185 del precitado Código no son taxativas, por lo cual cualquiera de los cónyuges podrá demandar el divorcio por las causales previstas en dicha norma o por cualquier otra situación que estimen impida la continuación de la vida en común. Por lo que, efectivamente no afecta ni contraría los principios esenciales del orden público venezolano, cumpliéndose el sexto requisito.

Vista toda la relación anterior, esta Sala de Casación Social considera que la presente solicitud de exequátur para la sentencia de divorcio N° 11/2019, dictada el 14 de marzo de 2019, por el Juzgado de Violencia Contra la Mujer N° 01 de Alarcón, Madrid, Reino de España, en la cual se declaró disuelto el vínculo matrimonial que unió a los ciudadanos William Alexander Nieto García y Lisbeth María Fagundez Romero, en la quese establecieron las instituciones familiares para la adolescente C.V.N.F., (cuya identidad se omite de conformidad a lo establecido en el artículo 65 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes), cumple los requisitos esenciales y concurrentes establecidos en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado para su procedencia. En consecuencia, concede fuerza ejecutoria en la República Bolivariana de Venezuela a la referida decisión, tal como se declarará de manera expresa, positiva y precisa en el dispositivo de este fallo. Así se declara.»

TSJ: Validez de sentencia de Divorcio de España en Venezuela

Mediante sentencia Nro.590 de fecha 3 de diciembre del 2025, la Sala de Casación Social del TSJ, ratificó el criterio establecido para establecer mediante exequátur la ejecutoriedad de sentencias extranjeras, aduciendo lo siguiente:

«Siendo la oportunidad para pronunciarse en la presente causa, se observa que toda solicitud de exequátur debe fundamentarse para su decisión, en la jerarquía de las fuentes en materia de Derecho Internacional Privado.

Dicho orden de prelación aparece expuesto en el artículo 1° de la Ley de Derecho Internacional Privado, en los términos siguientes:

Artículo 1º. Los supuestos de hecho relacionados con los ordenamientos jurídicos extranjeros se regularán, por las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular, las establecidas en los tratados internacionales vigentes en Venezuela; en su defecto, se aplicarán las normas de Derecho Internacional Privado venezolano; a falta de ellas, se utilizará la analogía y, finalmente, se regirán por los principios de Derecho Internacional Privado generalmente aceptados.

La disposición transcrita ordena, en primer lugar, la aplicación de las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular las establecidas en los Tratados Internacionales vigentes en la República Bolivariana de Venezuela.

En el caso de autos, se solicita que por el procedimiento de exequátur se declare fuerza ejecutoria en la República Bolivariana de Venezuela, de una sentencia dictada por el Juzgado de Violencia Contra la Mujer N° 01 de Alarcón, Madrid, Reino de España, país con el que la República Bolivariana de Venezuela, no ha suscrito tratados internacionales en materia de reconocimiento y ejecución de sentencias; por tal razón y siguiendo el orden de prelación de las fuentes en la materia, se impone la aplicación de las normas de Derecho Internacional Privado venezolano.

En este orden, la Ley de Derecho Internacional Privado, consagra en su Capítulo X las disposiciones concernientes a la eficacia de las sentencias extranjeras, estableciendo en el artículo 53, derogatorio parcialmente de los artículos 850 y 851 del Código de Procedimiento Civil, los requisitos que deben concurrir para que las sentencias extranjeras tengan efecto en la República Bolivariana de Venezuela, los cuales son:

Artículo 53:

1. Que hayan sido dictadas en materia civil o mercantil o, en general, en materia de relaciones privadas;

2. Que tengan fuerza de cosa juzgada de acuerdo con la Ley del Estado en el cual han sido pronunciadas;

3. Que no versen sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República o que no se haya arrebatado a Venezuela la Jurisdicción para conocer del negocio;

4. Que los tribunales del Estado sentenciador tengan jurisdicción para conocer la causa de acuerdo con los principios generales de jurisdicción consagrados en el Capítulo IX de esta Ley;

5. Que el demandado haya sido debidamente citado, con tiempo suficiente para comparecer, y que se le hayan otorgado en general, las garantías procesales que aseguren una razonable posibilidad de defensa;

6. Que no sean incompatibles con sentencia anterior que tenga autoridad de cosa juzgada; y que no se encuentre pendiente, ante los tribunales venezolanos, un juicio sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes que se hubiere dictado la sentencia extranjera.

Visto el contenido de la norma anterior y examinadas como han sido las actas procesales que componen el presente expediente, en especial la sentencia objeto de la solicitud de exequátur, esta Sala pasa a evaluar si en la presente solicitud están cumplidos plenamente los extremos previstos en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado, así como, si la sentencia analizada no contraría preceptos del orden público venezolano, y al efecto observa que entre los requisitos se encuentran:

1. Que hayan sido dictadas en materia civil o mercantil o, en general, en materia de relaciones privadas.

Esta Sala de Casación Social evidencia que, la sentencia extranjera de disolución del vinculo conyugal entre los mencionados ciudadanos, fue dictada en materia penal sobre la base de “violencia contra la mujer” y a su vez, se constata al folio N° 13 del expediente que la misma instituye “(…) se adoptó orden de protección, estableciéndose medidas penales y civiles”, por lo que se infiere que en cuanto a violencia de género se refiere, queda comprendida la materia penal y civil.

En tal sentido, por los argumentos antes expuestos la Sala considera que la sentencia extranjera no es contraria a derecho, siendo considerado cumplido este primer requisito establecido en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado, antes mencionado.

2. Que tengan fuerza de cosa juzgada de acuerdo con la Ley del Estado en el cual han sido pronunciadas.

De la referida sentencia esta Sala de Casación Social verifica que del contenido de la misma se indica: “(…) haciendo constar que dicha resolución es FIRME (…)”, (Sic), evidenciándose que sobre ello no hubo recurso intentado sobre el fallo en cuestión adquiriendo fuerza de cosa juzgada, cumpliéndose el segundo requisito.

3. Que no versen sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República o que no se haya arrebatado a Venezuela la Jurisdicción para conocer del negocio.

La sentencia extranjera no versa sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República Bolivariana de Venezuela, de manera que al no haberse establecido nada acerca de la partición o adjudicación de algún bien inmueble ubicado en el país, no se ha arrebatado a Venezuela la jurisdicción exclusiva sobre esa materia, cumpliéndose de tal modo el tercer requisito de la comentada norma que regula los requisitos para obtener el exequáturde una sentencia extranjera en el país.

4. Que los tribunales del Estado sentenciador tengan jurisdicción para conocer la causa de acuerdo con los principios generales de jurisdicción consagrados en el Capítulo IX de esta Ley.

El artículo 42 de la Ley de Derecho Internacional Privado, establece los criterios atributivos de jurisdicción en materia de relaciones familiares y el estado civil, al expresar:

Los tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones sobre estado de las personas o las relaciones familiares:

1. Cuando el derecho venezolano sea competente, de acuerdo con las disposiciones de esta Ley, para regir el fondo del litigio;

2. Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción, siempre que la causa tenga una vinculación efectiva con el territorio de la República.

La norma transcrita establece que el primer criterio atributivo de jurisdicción, es el paralelismo, es decir, tiene jurisdicción para conocer del asunto el tribunal del Estado cuyo derecho resulte aplicable al fondo de la controversia, lo cual en materia de divorcio se determina mediante el domicilio del demandante, de conformidad con lo establecido en el artículo 23 ejusdem.

La Ley de Derecho Internacional Privado determina el domicilio de la persona natural o física en materia de divorcio, en los artículos 11, 15 y 23, que establecen:

Artículo 11: El domicilio de una persona física se encuentra en el territorio del Estado donde tiene su residencia habitual.

Artículo 15: Las disposiciones de este capítulo se aplican siempre que esta Ley se refiera al domicilio de una persona física y, en general, cuando el domicilio constituye un medio de determinar el Derecho aplicable o la jurisdicción de los tribunales.

Artículo 23: El divorcio y la separación de cuerpos se rigen por el derecho del domicilio del cónyuge que intenta la demanda. 

De acuerdo con las normas anteriores, al tema de la jurisdicción también puede ser aplicado el domicilio del cónyuge accionante, es decir, de aquel que intenta la demanda.

En el caso concreto, de las actas que conforman el expediente no se evidencia expresamente el domicilio de la actora, no obstante, del escrito de solicitud de exequátur se aprecia que la representación judicial de ambas partes señaló en el escrito de solicitud como domicilio de los ex cónyuges, la ciudad de Madrid, Reino de España, por lo que se infiere que el tribunal tenía jurisdicción para conocer y decidir la demanda.

De lo anterior se verifica que quedó satisfecho el cuarto requisito de Ley para la procedencia del exequátur.

5. Que el demandado haya sido debidamente citado, con tiempo suficiente para comparecer, y que se le hayan otorgado en general, las garantías procesales que aseguren una razonable posibilidad de defensa.

Acerca del requisito de la citación, no consta en el fallo extranjero la manera cómo se realizó la citación del demandado, sin embargo del mismo se desprende que “(…) mediante Decreto del Sr. Secretario Judicial, de fecha 23/10/18, se dio traslado al demandado y al Ministerio Fiscal para que en plazo de veinte días comparecieran en autos y contestaran a la misma”,se colige que fue debidamente notificada la parte demandada.

Por los razonamientos anteriores, la Sala tiene por cumplido este quinto requisito exigido por el legislador.

6. Que no sean incompatibles con sentencia anterior que tenga autoridad de cosa juzgada; y que no se encuentre pendiente, ante los tribunales venezolanos, un juicio sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes que se hubiere dictado la sentencia extranjera.

No consta que el fallo extranjero cuyo exequátur se solicita, sea incompatible con sentencia anterior que tenga autoridad de cosa juzgada, ni que se encuentre pendiente ante los tribunales venezolanos, un juicio sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes de que se hubiere dictado la sentencia extranjera, razón por la cual se evidencia que fue cumplido el último requisito exigido en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado.

Asimismo, la Sala observa que la sentencia extranjera sometida a exequátur no afecta ni contraría los principios esenciales del orden público venezolano, toda vez que de la misma se desprende el establecimiento de las instituciones familiares de la hija en común establecidas en el artículo 351 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes atribuyendo el ejercicio conjunto sobre la Paria Potestad, la guarda y custodia se le otorgó a la madre, se fijó el régimen de visitas y comunicación con el padre, así como la obligación de manutencion a favor de la adolescente de autos por parte del progenitor por una cantidad de 160 euros (€) mensuales.

De este modo siendo que la sentencia extranjera no es contraria a la jurisprudencia emanada de este Alto Tribunal en Sala Constitucional, mediante sentencia n° 693, dictada el 2 de junio de 2015, en la cual la prenombrada Sala realizó una interpretación del artículo 185 del Código Civil y fija con carácter vinculante el criterio interpretativo, en el cual se establece que las causales de divorcio contenidas en el artículo 185 del precitado Código no son taxativas, por lo cual cualquiera de los cónyuges podrá demandar el divorcio por las causales previstas en dicha norma o por cualquier otra situación que estimen impida la continuación de la vida en común. Por lo que, efectivamente no afecta ni contraría los principios esenciales del orden público venezolano, cumpliéndose el sexto requisito.

Vista toda la relación anterior, esta Sala de Casación Social considera que la presente solicitud de exequátur para la sentencia de divorcio N° 11/2019, dictada el 14 de marzo de 2019, por el Juzgado de Violencia Contra la Mujer N° 01 de Alarcón, Madrid, Reino de España, en la cual se declaró disuelto el vínculo matrimonial que unió a los ciudadanos William Alexander Nieto García y Lisbeth María Fagundez Romero, en la quese establecieron las instituciones familiares para la adolescente C.V.N.F., (cuya identidad se omite de conformidad a lo establecido en el artículo 65 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes), cumple los requisitos esenciales y concurrentes establecidos en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado para su procedencia. En consecuencia, concede fuerza ejecutoria en la República Bolivariana de Venezuela a la referida decisión, tal como se declarará de manera expresa, positiva y precisa en el dispositivo de este fallo. Así se declara.»

TSJ: Interlocutorias no definitivas no tienen control de legalidad

Mediante sentencia Nro.676 de fecha 15 de diciembre del 2025 la Sala Casación Social del TSJ, ratificó su criterio de que las sentencias interlocutorias no definitivas no pueden ser recurridas a través del control de legalidad, pues el agravio puede ser resuelto en la sentencia definitiva, aduciendo lo siguiente:

«El artículo 178 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo contempla el recurso de control de la legalidad como un medio de impugnación excepcional, al establecer que el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Casación Social podrá, a solicitud de parte, conocer de aquellos fallos emanados de los tribunales superiores del trabajo que, aun cuando no sean recurribles en casación, violenten o amenacen con violentar normas de orden público, circunstancia que configura algunos de los requisitos de admisibilidad de dicho recurso.

Además, la admisión del recurso in commento exige verificar que el mismo haya sido interpuesto mediante escrito cuya extensión no debe ser mayor de tres (3) folios útiles y sus vueltos, así como su tempestividad, por cuanto la referida norma establece para su interposición, el lapso preclusivo de cinco (5) días de despacho, los cuales, de conformidad con el artículo 165 eiusdem y en aplicación al criterio establecido en sentencia número 569, emanada de esta Sala el 29 de abril de 2008 (caso: Maritza Margarita Antequera Nelo contra Promotora Millenium, C.A.), comenzarán a transcurrir una vez vencido el plazo que la ley otorga para publicar la sentencia, por razones de seguridad jurídica y a los fines de favorecer el derecho a la defensa de las partes.

De modo que, siendo el recurso de control de la legalidad una institución procesal de carácter excepcional, es facultativa de esta Sala su admisibilidad, dado que se encuentra inexorablemente sometida al cumplimiento de los requisitos expresamente previstos en la mencionada norma legal, cuyo alcance ha sido precisado y delineado por el Tribunal Supremo de Justicia, a través de su prolija jurisprudencia emanada de las Salas Constitucional y de Casación Social.

Así las cosas, son recurribles en control de la legalidad las sentencias: i) definitivas emanadas de los juzgados superiores laborales(vid. sentencia número 87 del 20 de febrero de 2003, dictada por esta Sala en el caso: Dimas Alberto Velasco Sánchez contra Molinos Nacionales, C.A); ii) no impugnables en casación, y iiique violen o amenacen con violentar normas de estricto orden público.

Asimismo, esta Sala de Casación Social en decisión número 692 del 12 de diciembre de 2002 (caso: Antonio del Valle Lira Méndez contra Baker Hughes, S.R.L.), expresó que, atendiendo a la potestad discrecional conferida por el artículo 178 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, le corresponde restringir la admisibilidad de dicho medio de impugnación, limitándola a situaciones en las cuales la violación o amenaza sea de tal entidad, que resulte alterada la legalidad de la decisión o proceso sujeto a revisión, por tratarse de quebrantamientos categóricos del orden legal establecido.

Adicionalmente, tal y como se señaló ut supra, la aludida norma: iv) limita la oportunidad para interponer el referido recurso a un lapso preclusivo de cinco (5) días hábiles, los cuales comenzarán a transcurrir una vez vencido el que la ley otorga para publicar el fallo, independientemente que la misma se haya materializado antes del vencimiento del plazo que la ley concede para tal fin; y, v) expresamente exige que debe interponerse mediante escrito, que no podrá exceder, por imperativo legal, de tres (3) folios útiles y sus respectivos vueltos.

Precisado lo anterior, esta Sala, en el caso sub examine, constata que el recurso de control de la legalidad ha sido interpuesto contra la decisión dictada por el Juzgado Superior Primero del Trabajo de la Circunscripción Judicial del estado Aragua, con sede en Maracay, que declaró sin lugar el recurso de apelación ejercido por la entidad de trabajo demandada, confirmando así el fallo emitido por el Tribunal Tercero de Primera Instancia de Juicio de la misma Circunscripción Judicial, mediante el cual se declaró inadmisible el medio probatorio de exhibición de documento solicitado por la parte recurrente.

En tal sentido, se observa que la decisión impugnada reviste carácter interlocutorio, toda vez que no pone fin al proceso ni resuelve de manera definitiva el fondo del asunto debatido, limitándose a pronunciarse sobre una incidencia procesal relativa a la admisión de una prueba.

Ahora bien, en lo que respecta a la admisibilidad del recurso de control de la legalidad contra decisiones interlocutorias, esta Sala de Casación Social, en decisión número 87 del 20 de febrero de 2003 (caso: Dimas Alberto Velasco Sánchez contra Molinos Nacionales, C.A.), sostuvo lo siguiente:

En el presente caso observa la Sala que el fallo contra el que se solicitó este recurso de control de la legalidad es una sentencia interlocutoria.

(Omissis)

Las sentencias interlocutorias son aquellas decisiones dictadas en el transcurso de un juicio o proceso y son susceptibles de ser recurridas a través del recurso ordinario de apelación. Si bien estos fallos interlocutorios pueden causar un agravio o perjuicio a alguna de las partes, tal agravio puede ser reparado en la sentencia definitiva. Es decir, que si un fallo de esta naturaleza, causare algún perjuicio, el mismo puede ser reparado con la definitiva. No obstante, se hace oportuno destacar que de no repararse éste en la definitiva, dicha decisión puede ser impugnada ante esta Sala de Casación Social a través del recurso extraordinario de casación y ahora para los fallos no impugnables en casación de conformidad con la Ley Orgánica Procesal del Trabajo a través del recurso de control de la legalidad, decretándose su nulidad y ordenándose la reposición de la causa al estado que se considere necesario para restablecer el orden jurídico infringido o decidiendo el fondo de la controversia.

Siendo así y por las razones antes indicadas, esta Sala de Casación Social deja sentado a partir de la publicación de esta decisión que este medio de impugnación excepcional es inadmisible cuando se solicite contra las sentencias interlocutorias emanadas de los Juzgados Superiores Laborales, todo ello además en procura de la celeridad que cada caso amerita, pues de producirse alguna violación con estos fallos interlocutorios, se puede reparar en la sentencia definitiva, recurribles estas últimas ante esta Sala de Casación Social a través de los medios de impugnación permitidos por la Ley para ello.

Por consiguiente, esta Sala observa que, conforme al criterio jurisprudencial previamente expuesto, relativo a la recurribilidad mediante el recurso extraordinario de control de la legalidad contra decisiones dictadas por los juzgados superiores del trabajo que resuelven apelaciones interpuestas contra fallos interlocutorios, dicho recurso resulta inadmisible, en virtud a que, si bien las decisiones interlocutorias pueden generar un agravio o perjuicio a alguna de las partes, dicho menoscabo procesal puede ser subsanado o reparado mediante la sentencia definitiva que ponga fin al proceso.

En consecuencia, el recurso interpuesto en el presente caso no se ajusta a los presupuestos formales, lo que conlleva su inadmisibilidad. Así se establece«.

¿Cómo vender un inmueble heredado en Venezuela? La Guía Definitiva para evitar estafas y retrasos.

Por: Abg. Jaime Cedré Carrera Director de Cedré Soluciones Legales e Inmobiliarias

Es una situación que veo frecuentemente en mi oficina: una familia decide vender la casa de los abuelos o un apartamento que quedó tras el fallecimiento de un padre. Hay un comprador interesado, el precio es correcto y la emoción es alta. Pero, al llegar al momento de revisar los papeles, surge el muro de contención: la Sucesión.

En Venezuela, vender un inmueble heredado no es tan sencillo como «firmar y cobrar». Requiere una estrategia legal precisa para evitar que la operación se caiga o, peor aún, que te metas en un problema legal por desconocimiento.

Hoy, desde Cedré Soluciones Legales e Inmobiliarias, quiero explicarte los 3 pilares fundamentales para vender una propiedad heredada sin traumas.

1. El mito de «Vender mi parte»

Uno de los errores más comunes es pensar: «Somos 3 hermanos, yo quiero vender mi tercio de la casa».

Legalmente, tras el fallecimiento, se forma lo que llamamos una Comunidad Hereditaria. Hasta que no se haga la partición legal, nadie es dueño de «la cocina» o «un cuarto»; todos son dueños de un porcentaje abstracto de la totalidad (la «cuota parte»).

Para vender el inmueble a un tercero, se requiere el consentimiento unánime. Si uno de los herederos se niega, o si hay un hermano del que no saben nada, la venta registral se bloquea. Aquí es donde mi rol como abogado y mediador entra en juego para alinear los intereses de todos.

Quedando así solo habilitada la vía de cesión de derecho sucesorales como alternativa en el caso de que uno de los herederos puede transferir su parte de forma separa (Este tema lo estaré tocando a fondo en un posterior artículo).

2. Sin el SENIAT, no hay firma

El Registro Inmobiliario es implacable con esto: No se puede protocolizar (registrar) una venta si no se ha presentado la Declaración Sucesoral y pagado el impuesto correspondiente.

Muchos clientes llegan con «documentos privados» o promesas de compra-venta firmadas en servilletas, esperando regularizar después. ¡Cuidado! Como comprador, entregar dinero sin verificar la Solvencia Sucesoral es un riesgo altísimo. Como vendedor, intentar saltar este paso te expone a multas severas y a la nulidad de la venta.

El documento clave que necesitas es el Certificado de Solvencia del Impuesto de Sucesiones emitido por el SENIAT. Sin este papel, el inmueble está legalmente «congelado».

3. El reto de la diáspora: Herederos en el extranjero

En el contexto actual de Venezuela, es muy común que parte de los herederos estén fuera del país (España, EE.UU., Chile, etc.). ¿Significa esto que tienen que viajar a Venezuela para firmar la venta?

Afortunadamente no, pero requiere formalidad. No sirven autorizaciones por correo electrónico, ni mensajes de WhatsApp. Los herederos en el exterior deben otorgar un Poder Especial, debidamente apostillado o visado en el Consulado de Venezuela en su país de residencia y ser registrado en Venezuela. En nuestro Escritorio, no solo elaboramos la redacción de estos poderes para asegurar que cumplan con los requisitos exactos de los registros Caracas, Valencia y el resto del país sino que te guiamos en su Registro en el País.

Conclusión: Protege tu Patrimonio

Vender una herencia es el cierre de un ciclo emocional y el inicio de uno económico. No dejes que la burocracia convierta este momento en una pesadilla familiar.

La improvisación en materia sucesoral sale cara. Lo ideal es auditar el expediente del inmueble antes de aceptar cualquier arras.


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En Cedré Soluciones Legales e Inmobiliarias, entendemos que detrás de cada trámite hay una familia esperando avanzar. Permítenos blindar tu operación y darte la tranquilidad que mereces.

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TSJ: Calificación de trabajador como de Dirección

Mediante sentencia Nro.1987 de fecha 10 de diciembre del 2025, la Sala Constitucional del TSJ, estableció ratificó los criterios para calificar a un trabajador de dirección dado su carácter excepcional y al principio de realidad sobre las formas, aduciendo lo siguiente:

«En el caso bajo examen se pretende la revisión del acto de juzgamiento contenido en el fallo n.° 182, proferido el 11 de mayo de 2023 por la Sala de Casación Social de este Tribunal Supremo de Justicia, en el que se desestimó el recurso de casación propuesto por la entidad comercial Cervecería Regional, C.A., aquí requirente, en el juicio por cobro de diferencia salariales y otros conceptos de índole laboral instaurado en su contra por el ciudadano José Gregorio Lárez Michelli, supra identificado.

Determinado así el objeto de la presente solicitud de revisión, es pertinente aclarar que esta Sala, al momento de la ejecución de su potestad de revisión de sentencias definitivamente firmes, está obligada, de acuerdo con una interpretación uniforme de la Constitución y en consideración a la garantía de la cosa juzgada, a guardar la máxima prudencia en cuanto a la admisión y procedencia de peticiones que pretendan la revisión de actos de juzgamiento que han adquirido el carácter de cosa juzgada judicial; de allí que esté facultada para desestimar cualquier requerimiento como el de autos, sin ningún tipo de motivación, cuando, en su criterio, se verifique que lo que se pretende en nada contribuye con la uniformidad de la interpretación de normas y principios constitucionales, en virtud, pues, del carácter excepcional y limitado que ostenta la revisión.

En efecto, no puede pretenderse que la revisión sustituya ningún medio ordinario o extraordinario, incluso el amparo, por cuanto dicha facultad discrecional busca de manera general, objetiva y abstracta, la obtención de criterios unificados de interpretación constitucional y no el resguardo de derechos e intereses subjetivos y particularizados del solicitante.

En tal sentido, la Sala precisa necesario reiterar el criterio establecido en su sentencia n.° 44 del 2 de marzo de 2000, caso: “Francia Josefina Rondón Astor”, ratificado en el fallo n.° 714 del 13 de julio de 2000, caso: “Asociación de Propietarios y Residentes de la Urbanización Miranda”, entre otras decisiones, conforme al cual la discrecionalidad que se atribuye a la facultad de revisión constitucional no debe ser entendida como una nueva instancia y, por tanto, dicha solicitud se admitirá sólo a los fines de preservar la uniformidad de la interpretación de normas y principios constitucionales, o cuando exista una deliberada violación de preceptos fundamentales, lo cual será analizado por esta Sala, siéndole siempre facultativo la procedencia de este mecanismo extraordinario.

Igualmente, de manera pacífica ha sostenido esta Sala, que la labor tuitiva del Texto Constitucional mediante la revisión de sentencias no se concreta de ningún modo de forma similar a la establecida para los recursos ordinarios de impugnación, destinados a cuestionar la sentencia definitiva.

Bajo este contexto, en el caso sub iudice, se pudo apreciar que en la pretensión de solicitud de control constitucional que fue esgrimida por la peticionaria, se adujeron una serie de denuncias en las que ésta sostuvo que se conculcaron sus derechos a la defensa, al debido proceso y tutela judicial efectiva, afirmando neurálgicamente en este sentido un yerro constitucional el proceso de cognición por el que se llegó a determinar que el ciudadano accionante en el juicio del que derivó la sentencia objeto de revisión, no era un empleado de al que le era aplicable el régimen convencional contemplado en la convención colectiva de trabajoque suscribióla parte patronalcon el Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Entidad de Trabajo C.A. Cervecería Regional (SINTRACACER), arguyendo sobre este particular que el entonces demandante ostentaba “…un cargo de supervisor y representación del patrono ante los trabajadores que estuviesen bajo el régimen de supervisión correspondiente y ante terceros como lo son los distintos clientes que tiene la empresa y que manejaba este ciudadano, teniendo eje de acción en cuanto a la representación de la empresa y supervisión del personal…”.

Siendo esto así, esta Sala Constitucional pudo advertir que en la sentencia aquí analizada con motivo de la petición de revisión constitucional que nos ocupa, se analizó la aplicabilidad del convenio colectivo en el que el demandante del juicio principal cimentó su pretensión de cobro de las acreencias dinerarias de índole laboral que fue postulada ante la jurisdicción ordinaria, siendo que en la sede casacional la allí demandada hoy peticionaria de revisión invocó que al trabajador por ostentar el cargo de supervisor, no le correspondía la aplicabilidad del contrato colectivo de trabajo de la empresa, en virtud que dicho contrato le es imputable a los trabajadores a tiempo determinado e indeterminado que desempeñen los cargos mencionados en la Cláusula 65 del mismo contrato, por lo que al condenarla el ad quem a la entrega del beneficio de obsequios de productos contemplados en la cláusula 48 y a pagar los conceptos de vacaciones y bono vacacional en base a 50 días, incurría en el vicio de falsa aplicación y en el vicio de falsa motivación.

En efecto, esta denuncia fue conocida por la Sala de Casación Social como delación del  “…vicio de falsa aplicación de una Cláusula de la Convención Colectiva de Trabajo de la empresa demandada…”, la cual fue resuelta de la manera siguiente:

“…La doctrina ha señalado que la falsa aplicación de una norma se produce como consecuencia de la aplicación de una norma jurídica a un supuesto de hecho, que no es el que contempla dicha norma, es decir, el Juez aplica un precepto normativo a un caso en concreto, pero dicho precepto no regula esa situación de hecho. En otras palabras, este vicio se produce cuando el juez aplica una determinada norma jurídica a una situación de hecho que no es la contemplada en ella, esto es, el error en la calificación jurídica de la hipótesis concreta contenida en la norma.

A los fines de evidenciar si el ad quem incurrió en el vicio aducido por la demandada recurrente, esta Sala procederá al análisis de la sentencia:

El punto medular de la demanda consiste en determinar si le es aplicable el régimen contractual al hoy accionante y no el establecido en la Ley Orgánica del Trabajo, de los Trabajadores y las Trabajadoras, y por ende si le es procedente el pago de los beneficios socio-económicos contenidos en la Convención Colectiva suscrita entre el Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la entidad de trabajo C.A., CERVECERÍA REGIONAL del Estado Aragua (SINTRACACER) y C.A. CERVECERÍA REGIONAL. Así se establece.

(Omissis)

Establecida como ha quedado la controversia en el caso bajo análisis, en relación a si (sic) resulta o no aplicable a la relación de trabajo que unió a las partes, el régimen Contractual (sic) suscrita entre el Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la entidad de trabajo C.A., CERVECERÍA REGIONAL del Estado Aragua (SINTRACACER) y C.A. CERVECERÍA REGIONAL, considera oportuno este Juzgador dejar establecido:

Artículo 16 (…)

Así, el orden establecido en el artículo 16, coloca como fuente principal a la Ley, que tiene carácter imperativo, por lo que a la hora de resolver un caso concreto habrá que acudir primero a ésta para aplicar su previsión, a no ser que una disposición contenida en una convención colectiva o en un contrato individual o en cualesquiera otras fuentes, supere el mínimo legal. Y ello es así, porque las Convenciones Colectivas como fuente original de Derecho del Trabajo, juega un papel importantísimo en el avance de esta rama del Derecho, conceptualizada en el artículo 431 eiusdem.

Por otra parte, el Convenio N 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificado por nuestro país, contiene un desarrollo importante de los principios del Derecho de Sindicación y Negociación Colectiva.

También el artículo 432 de la Ley Orgánica del Trabajo, de los Trabajadores y Trabajadoras, es propicio para esclarecer el panorama que se analiza en el caso bajo estudio, ya que señalan:

(Omissis)

Estos conceptos han sido concebidos bajo el perfil de la obligación y responsabilidades de las partes, lo que redunda, indudablemente, en el logro y mantenimiento de la paz laboral durante la vigencia del contrato colectivo.

Es con base a las normas y criterios que se han indicado precedentemente, que esta Alzada (sic) concluye que en el caso bajo estudio ciertamente resulta aplicable la Convención Colectiva suscrita entre el Sindicato de Trabajadores de la entidad de trabajo C.A., CERVECERÍA REGIONAL del Estado Aragua (SINTRACACER) y C.A. CERVECERÍA REGIONAL, (…).

Por las razones expuestas, este Juzgado acoge el desarrollo jurisprudencial sobre el tema, tanto de la Sala Constitucional como de la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia, en cuanto que la CONVENCIÓN COLECTIVA DE TRABAJO ES DERECHO y además prevalece sobre otra norma o contrato cuando beneficie a los trabajadores (Sala Constitucional: sentencia N° 2361 del 03/10/2002 con ponencia del Magistrado Dr. Jesús Eduardo Cabrera Romero, caso: Municipio Iribarren del Estado Lara, acción de amparo constitucional; Sala de Casación Social: sentencia N° 4 del 23/01/2003 caso: Ángel Puerta contra el Ejecutivo del Estado del Estado Guárico; sentencia N° 535 del 18/09/2003 caso: Mercedes Benguigui contra Banco Mercantil C.A. y otra; sentencia N° 0464 del 02/04/2009, caso: Oswaldo García contra Suramericana de Transporte Petrolero C.A. y otra).

Finalmente, aunque para esta Alzada (sic) no existe duda ni siquiera razonable, quiere advertir, que ante todas incertidumbres que quiso generar la parte demandada a los fines de la resolución de la presente controversia, debe necesariamente este Tribunal recordar el principio contenido en el Artículo 9 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, que en caso de duda sobre la apreciación de los hechos o de las pruebas, se aplicará lo que más favorezca al trabajador, es por lo que se concluye que la Jueza a quo analizó acertadamente la aplicabilidad la aplicabilidad de la Convención Colectiva de Trabajo, en consecuencia este Juzgado declara la improcedencia de la presente delación. (sic).

(Omissis)

Este Tribunal observa, que precedentemente se declaró procedente la aplicación de la convención colectiva del trabajo, lo que trae como consecuencia la procedencia del pago del beneficio de obsequio de productos, estipulado en la cláusula 48 de la Convención Colectiva de Trabajo, denominado ‘obsequio de productos’ a todos sus trabajadores. Como consecuencia este Juzgado declara la improcedencia de la presente delación. Así se decide.

Posteriormente, el ad quem realizó un análisis de las Cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo y de las pruebas aportadas por las partes, refiriendo lo siguiente:

i.) La parte demandada no trajo a los autos contrato individual alguno que permitiera inferir a esta Alzada (sic) que el pago de los conceptos reclamados se trataba de un beneficio producto de acuerdo entre las partes; por tal motivo no siendo un concepto de los legales que se generan en la relación de trabajo. Impera para este Tribunal la presunción que aplicaba dicho régimen contractual.

ii.) La Clausula (sic) 59 de la Convención Colectiva de Trabajadores, que establece lo siguiente: Cuando El Trabajador cumpla Un (1) año de servicio ininterrumpido, disfrutara de quince (15) días hábiles de vacaciones, contados de lunes a viernes y en el caso de la rotación 12 x 12 según los días hábiles de la respectiva rotación, tal y como se ha venido haciendo, con pago de quince (15) días de salario promedio, además del pago de los días de descanso y feriados comprendidos dentro del periodo de disfrute de vacaciones. Los años sucesivos El Trabajador tendrá derecho además de un (1) día adicional de vacaciones remunerado por cada año de servicio, hasta un máximo de quince días hábiles.

La Entidad de Trabajo pagara a I Trabajador en la oportunidad del disfrute de sus vacaciones, un Bono Vacacional equivalente a cincuenta (50) días de salario promedio. Dentro de este Bono Vacacional se encuentra comprendida la la (sic) bonificación especial a que se refiere el artículo192 de la LOTTT.

BONO POST-VACACIONAL

Igualmente, El Trabajador en la semana de regreso del disfrute de las vacaciones anuales, recibirá de la Entidad de Trabajo el equivalente a quince días de salario promedio de Bono Post-Vacacional, el cual tiene carácter extraordinario, sin incidencia salarial alguna.

La Entidad de Trabajo se compromete en publicar los primeros días del mes de enero de cada año, una lista con la programación de la salida de vacaciones por departamento, del personal amparado por esta convención colectiva.

PARAGRAFO UNICO: El salario promedio a que hace referencia la presente clausula (vacaciones, bono vacacional y bono post-vacacional), se calculará sobre la base del salario percibido por el Trabajador durante las cuatro (4) semanas de mayor remuneración (incluida una semana de primer turno) en el periodo de las seis (06) semanas anteriores al día en que se haga efectiva la fecha de pago del beneficio. (sic).

Hi.) Que a los folios 162 al 167 de la primera pieza del expediente, consta instrumentales traídas a los autos por la parte demandada no impugnadas por la contraparte, denominada LIQUIDACION (sic) DE VACACIONES, mediante la cual se demuestra el pago de bono vacacional a base de 50 días, que resultan ser dentro de la Convención Colectiva de Trabajo.-

iv.j Que a los folios que van desde el 49 hasta el folio 68 de la primera pieza de expediente, consta recibos de pagos traídos a los autos por la parte demandante no impugnadas, mediante la cual se demuestra el pago del bono post vacacional a base de 15 días, que resulta ser un concepto contemplado en la Convención Colectiva de Trabajo.-

Por las razones expuestas, este Juzgado acoge el desarrollo jurisprudencial sobre el tema, tanto de la Sala Constitucional como de la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia, en cuanto que la CONVENCION (sic) COLECTIVA DE TRABAJO es DERECHO y además prevalece sobre otra norma o contrato cuando beneficie a los trabajadores (…).

Finalmente aunque para esta Alzada no existe duda ni siquiera razonable, quiere advertir, que ante todas las incertidumbres que quiso generar la parte demandada a los fines de la resolución de la presente controversia, debe necesariamente este tribunal recordar el principio contenido en el artículo 9 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, que en caso de dudas sobre la apreciación de los hechos o de las pruebas, se aplicará lo que más favorezca al trabajador, es por lo que se concluye que la Jueza a quo analizó acertadamente la aplicabilidad de la Convención Colectiva de Trabajo, en consecuencia este Juzgado declara la improcedencia de la presente delación. Así se decide.

Del análisis de la transcripción parcial de la sentencia recurrida se desprende que el Juez Superior consideró que al demandante le corresponde la aplicabilidad del Contrato Colectivo de Trabajo de la demandada, con fundamento en el principio in dubio pro operario, teniendo en cuenta lo establecido en el Convenio N° 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificado por nuestro País, así como lo estipulado en el artículo 432 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras. Asimismo, tomó en consideración el ad quem, criterios jurisprudenciales establecidos por esta Sala de Casación Social y por la Sala Constitucional de este Máximo Tribunal, en los que determinaron que ‘la CONVENCIÓN COLECTIVA DE TRABAJO ES DERECHO y además prevalece sobre otra norma o contrato cuando beneficie a los trabajadores’.

Posteriormente, el Juez Superior afianzó su decisión, realizando un análisis de las Cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo, específicamente las que establecen la forma de pago de los conceptos de vacaciones y bono vacacional, así como los recibos de pago de los conceptos de vacaciones y post vacacional valorados, que contemplan el pago de 50 y 15 días, respectivamente.

En mérito de las consideraciones expuestas, determina la Sala que el ad quem no incurrió en la delación planteada ya que su decisión estuvo ajustada a derecho al declarar la aplicabilidad de la Convención Colectiva de Trabajo y ordenar el pago de los conceptos demandados en base a lo establecido en la referida Convención, una vez analizados los recibos de pago en los períodos 2015, 2016 y 2017, en los que se utilizó la demandada como base de cálculo 50 días, circunstancia que no se corresponde con lo establecido en el artículo 192 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras; sin embargo, es menester establecer que mas (sic) allá de el (sic) Juez haya aplicado el principio in dubio pro operario, es importante considerar que la convención colectiva no puede estipular condiciones menos favorables para los trabajadores y trabajadoras, y que debe observarse los principio fundamentales del Derecho del Trabajo. [Sentencia de la Sala Constitucional N° 1.848 de fecha 01 de diciembre de 2011 (caso: Luís Manuel Ocanto Prado)], al señalar:

…omissis…

Por otra parte es sustancial considerar que en toda relación de trabajo, debe estar presente el principio de igualdad, consagrado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en el artículo 21, el cual fue analizado por la Sala Constitucional en sentencia N° 1.854 de fecha 28 de noviembre de 2008 (caso: Jesús Ángel Barrios Mannucci), y resaltó:

…omissis…

Así, es injustificable el alegato de la demandada en relación con la no aplicabilidad de la Convención Colectiva de Trabajo al demandante en razón del cargo que ostenta, sin que haya demostrado cuál es el régimen de su prestación de servicios, así como el alegato con relación a los aumentos salariales, que a su juicio no le corresponde como resultado de haber instaurado un procedimiento administrativo ante la Inspectoría del Trabajo, circunstancia que denota una evidente discriminación, contrariando lo dispuesto en la referida norma de la Carta Magna. Así se decide.

En consecuencia, al no incurrir el Juez Superior en el vicio alegado, se declara sin lugar la presente denuncia. Así se decide.”

Denótese así como la Sala de Casación Social determinó que “…es injustificable el alegato de la demandada [aquí peticionaria de revisión] en relación con la no aplicabilidad de la Convención Colectiva de Trabajo al demandante en razón del cargo que ostenta, sin que haya demostrado cuál es el régimen de su prestación de servicios…”, por lo que se estima imperioso acotar que esta Sala Constitucional pudo evidenciar que, en efecto, como lo sostuvo la peticionaria, la convención colectiva de trabajo que rige las relaciones laborales entre la entidad de trabajo aquí requirente y los trabajadores que ella emplea, específicamente en su cláusula 65, estipula un cuadro estructural donde se identifica la denominación de los cargos a los que se aplica este acto normativo y en el que no se menciona al de “supervisor de autoventa” que ostentaba el trabajador demandante y que el sujeto empleador califica como un cargo de dirección al que no le corresponde gozar de los beneficios convencionales contenidos en el pacto colectivo, siendo entonces pertinente hacer notar que en el contenido del artículo 37 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, se define al empleado de dirección como aquel que interviene en la toma de decisiones u orientaciones de la entidad de trabajo, así como el que tiene el carácter de representante del patrono frente a otros trabajadores o terceros y puede sustituirlo, en todo o en parte, en sus funciones, por otra parte, el artículo 39 eiusdem, prevé que la calificación de un cargo como de dirección o inspección dependerá de la naturaleza real de las labores que ejecuta, independientemente de la denominación que haya sido convenida por las partes o de la que unilateralmente hubiese establecido el patrono, siendo que en caso de controversia, corresponderá a la inspectoría del trabajo o a la jurisdicción laboral, determinar la calificación que corresponda.

Sobre esta calificación de trabajadores de dirección, la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia n.° 542, de fecha 18 de diciembre de 2000, dejó establecido lo siguiente:

“La definición de empleado de dirección contenida en el artículo 42 de la Ley Orgánica del Trabajo es de naturaleza genérica y los criterios en ella mencionados son meramente orientadores para determinar cuáles trabajadores están incluidos en dicha categoría, dependiendo siempre, la calificación de un empleado como de dirección de la naturaleza real de los servicios prestados, antes que de la denominación que acuerden las partes para el cargo ocupado o que unilateralmente imponga el empleador. Ello en aplicación de los principios de irrenunciabilidad de los derechos del trabajador y de primacía del contrato realidad, contenidos en los artículos 3 y 47 de la Ley Orgánica del Trabajo, respectivamente. Así, pues, los empleados de dirección conforman una categoría que no disfruta de algunos beneficios que sí son percibidos por la mayor parte de los trabajadores, y visto que uno de los principios que informa la Ley Orgánica del Trabajo vigente es el de proporcionar estabilidad al mayor número de trabajadores, debe considerarse que la condición de empleado de dirección es de carácter excepcional y por tanto restringida; en este sentido, la noción de empleado de dirección es aplicable únicamente a los altos ejecutivos o gerentes de las empresas, que participan en lo que se conoce como ‘las grandes decisiones’, es decir, en la planificación de la estrategia de producción, en la selección, contratación, remuneración o movimiento de personal, en la representación de la empresa y en la realización de actos de disposición de su patrimonio. (…) Son empleados de dirección sólo quienes intervienen directamente en la toma de decisiones, que determinan el rumbo de la empresa y que pueden representarla u obligarla frente a los demás trabajadores. Es evidente que por la intervención decisiva en el resultado económico de la empresa o en el cumplimiento de sus fines de producción, los empleados de dirección se encuentran de tal manera ligados a la figura del empleador, que llegan a confundirse con él o a sustituirlo en la expresión de voluntad. Para que un trabajador pueda ser calificado como empleado de dirección, debe quedar claro que éste participa en la toma de decisiones y no sólo ejecuta y realiza los actos administrativos necesarios para cumplir con las órdenes, objetivos y políticas que han sido determinadas previamente por el patrono y los verdaderos empleados de dirección. Cuando el empleado de dirección representa al patrono frente a terceros o frente a los demás trabajadores, debe entenderse que tal acto de representación es resultado de las apreciaciones y decisiones que él ha tomado o en cuya toma participó, y no que actúa como un mero mandatario; pues, si bien la condición de empleado de dirección implica un mandato del patrono, aún tácito, no necesariamente todo mandato implica que detrás del mismo subyace la condición de empleado de dirección. Toda vez que el empleado de dirección ejerce poderes inherentes a la titularidad jurídica de la empresa y relativos a los objetivos generales de la misma, estos poderes deben ser ejercitados con autonomía y responsabilidad, sólo estando limitados por las instrucciones y criterios emanados directamente del dueño de la empresa o de su supremo órgano de gobierno…” (Resaltado añadido).

En sintonía con el criterio transcrito, se pronunció la misma Sala de Casación Social de este Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia n.° 971 del 5 de agosto de 2011 (caso: PARAG[Ó]N), sosteniendo que:

«…En criterio de la SCS/TSJ el trabajador debía ser calificado como un trabajador de confianza y no como un trabajador de dirección. Adicionalmente, estimó que fueron modificadas las condiciones de trabajo de la demandante, así expresó: ‘Conforme al artículo 42 de la Ley Orgánica del Trabajo, se entiende por trabajador de dirección: ¿aquél que interviene en la toma de decisiones u orientaciones de la empresa, así como el que tiene el carácter de representante del patrono frente a otros trabajadores o terceros y puede sustituirlo, en todo o en parte, en sus funciones’; mientras, conforme al artículo 45 eiusdem, se considera trabajador de confianza: ‘aquel cuya labor implica el conocimiento personal de secretos industriales o comerciales del patrono, o su participación en la administración del negocio, o en la supervisión de otros trabajadores’.

Ahora bien, constituye criterio reiterado de esta Sala que la calificación de un cargo como de dirección o de confianza dependerá de la naturaleza real de los servicios prestados, independientemente de la denominación que haya sido convenida por las partes o de la que unilateralmente hubiese establecido el patrono.

Asimismo, observa esta Sala que la condición de empleado de dirección es de carácter excepcional y restringido, por lo que esta denominación únicamente se aplica a los altos ejecutivos o gerentes de las empresas, que participan en lo que se conoce como ‘las grandes decisiones’, es decir, en la planificación de la estrategia de producción, en la selección, contratación, remuneración o movimiento de personal, en la representación de la empresa y en la realización de actos de disposición de su patrimonio; de allí, que no puede ser considerado como empleado de dirección cualquier trabajador que de alguna manera tome o transmita decisiones en el proceso productivo de la empresa; tal afirmación conllevaría al absurdo de calificar a la gran mayoría de los trabajadores como empleados de dirección.

Bajo este mismo contexto, observa la Sala que conforme a las previsiones del artículo 112 de la Ley Orgánica del Trabajo, el empleado de dirección está excluido del régimen de estabilidad -a diferencia del trabajador de confianza que si goza de tal protección-, por tanto en caso de despido injustificado no resultaría acreedor el trabajador de dirección de las indemnizaciones previstas en el artículo 125 de la Ley Orgánica del Trabajo, ello en aplicación del artículo 36 del Reglamento de la Ley Orgánica del Trabajo (2006); a diferencia del trabajador de confianza, que si goza de estabilidad, y en caso de despido injustificado, resulta procedente el pago de las indemnización prevista en el artículo 125 de la Ley sustantiva laboral” (Destacado añadido).

Acogiendo las consideraciones precedentemente expuestas, es de inferir que la calificación de un trabajador como de dirección es de carácter excepcional y se da cuando este participa en la toma de directrices fundamentales de la unidad de producción que dirige la entidad de trabajo sobre su objetivo social, políticas de producción o mercadeo, dependiendo dicha calificación más que de la mera enunciación o calificación que se haga unilateralmente en un instrumento, de las funciones reales que desempeñaba el laborante dentro de la entidad empleadora, por lo que puede aseverarse que es el principio de la primacía de la realidad sobre las formas y apariencias el que va privar sobre este calificativo, ya que su finalidad en el ámbito del Derecho del Trabajo no se limita a esclarecer, a través del levantamiento del velo corporativo, una relación de naturaleza laboral que ha sido enmascarada con una relación mercantil o de otra índole, sino que, el propósito de dicho principio es conocer la verdad de los hechos, reiterando esta Sala que es soberana la apreciación de los jueces de instancia para determinar, según la ley, pruebas, jurisprudencia y alegatos de las partes, la naturaleza y calificación de la relación discutida, siendo que los jueces laborales en la búsqueda de la verdad son soberanos en la apreciación y valoración de las pruebas, de conformidad con los principios de concentración, inmediación y oralidad del nuevo proceso laboral y aplicando las reglas de la sana crítica como lo establece el artículo 10 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, tal y como ya lo sostuvo esta Sala Constitucional en su sentencia n.° 678 del 14 de agosto de 2017.

No pretende más que significarse que la calificación de un trabajador como de dirección dependerá de la realidad fáctica que se refleje en las probanzas que sean debidamente hechas valer ante el órgano al que corresponda establecer dicha calificación.

En el contexto de las argumentaciones previamente explanadas, llama la atención de esta Sala que la cognición para la determinación de la condición del trabajador no se haya ponderado la primacía de la realidad sobre las formas o apariencias que resultaba determinante para establecer este hecho cuyo conducto derivaba en la aplicabilidad de un convenio colectivo, máxime cuando éste fue un alegato de defensa válidamente sostenido en el juicio principal que fue considerado como “injustificable” por no haberse “…demostrado cuál es el régimen de (…) prestación de servicios…” que desplegó el trabajador demandante, en un proceso donde constan manuales de descripción de cargo de “supervisor de autoventa” que ostentaba el sujeto subordinado de la relación laboral, siendo que este proceder se aparta de los criterios apreciativos sostenidos por la propia Sala de Casación Social y que han sido reiterados por esta Sala Constitucional en los términos antes expuestos.

En efecto, entiende esta Sala que el acto de juzgamiento en el marco del Derecho del Trabajo, está influido por principios tuitivos superiores, propios de la tutela privilegiada debida al trabajo como hecho social en el Estado Social de Derecho y de Justicia. Esto significa, como sostiene Alexy, que es menester un ponderado examen de la legalidad, al trasluz de la racionalidad, razonabilidad y proporcionalidad que exige la justicia, tomando en cuenta los principios sustantivos de intangibilidad, progresividad, irrenunciabilidad, universalidad, aplicación de la norma más favorable, favorabilidad, no discriminación, primacía de la realidad, conservación de la relación de trabajo, protección del salario y las prestaciones que tienden a la seguridad social y, con mayor preeminencia, el respeto de la dignidad del hombre (Vid. Alexy, Robert, “Tres Escritos Sobre los Derechos Fundamentales y la Teoría de los Principios”, Universidad Externado de Colombia, Bogotá).

Es así como los artículos 86 al 97 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establecen los principios primarios o rectores en esta materia, consagrando en particular, la obligación del Estado de garantizar la igualdad y equidad de hombres y mujeres en el ejercicio de los derechos del trabajo y considerando el trabajo como un hecho social, protegido por el Estado y regido por los principios de: intangibilidad, progresividad, primacía de la realidad, irrenunciabilidad, indubio pro operario, entre otros.

En este contexto, el Derecho Sustantivo del Trabajo, eminentemente tuitivo y proteccionista, se encuentra influido por el principio de progresividad de los derechos de los trabajadores, en cuyo rigor todo derecho, una vez adquirido, debe ser interpretado en forma progresiva, sin que, en ningún caso, sea admisible una afectación peyorativa que desmejore las condiciones del sujeto de la tutela privilegiada.

Así lo ha sabido afirmar la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia, al señalar que los principios y normas del Derecho del Trabajo están inspirados en la justicia social y la equidad, como en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, que anuncia el trabajo como un hecho social, es decir, influido por factores de orden ético, sociológico, psicológico y físico, que necesitan de normas de orden público que protejan el esfuerzo humano desplegado en el ejercicio de la actividad laboral.

En conclusión, al apreciar esta Sala Constitucional que en el acto de juzgamiento contenido en la sentencia proferida por la Sala de Casación Social identificada con el n.° 182 del 11 de mayo de 2023, se inobservó el principio de primacía de la realidad sobre las formas y apariencias para determinar la condición propia del trabajador demandante en el juicio principal, lo cual fue un argumento de defensa que en modo alguno podría ser calificado como “injustificable”, siendo que este proceder se aparta de los criterios apreciativos sostenidos por la propia Sala de Casación Social y que han sido reiterados por esta Sala Constitucional en los fallos supra invocados, lo que permite corroborar la existencia de sendas afectaciones a la tutela judicial efectiva que como derecho constitucional asiste a la hoy peticionaria, motivos estos por los que debe declarase HA LUGAR la solicitud ejercida y nula la sentencia aquí examinada, tal y como se establecerá en la parte dispositiva de esta decisión. Así se decide.

Finalmente, visto lo decidido y atendiendo lo preceptuado en el artículo 35 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, esta Sala ordena remitir copia certificada de la presente decisión a la Sala de Casación Social de este Tribunal Supremo de Justicia, para que esta emita nuevo pronunciamiento con motivo del recurso de casación propuesto en el juicio por cobro de diferencia salariales y otros conceptos de índole laboral instaurado por el ciudadano JOSÉ GREGORIO LÁREZ MICHELLI, en contra la sociedad mercantil CERVECERÍA REGIONAL, C.A.,atendiendo las motivaciones que fueron explanadas en esta sentencia. Así se decide.

Ante lo decidido, resulta inoficioso emitir pronunciamiento sobre las demás delaciones esgrimidas por la requirente de revisión, así como del pedimento cautelar formulado. Así se deja establecido».